El Gobierno aprobará en la segunda quincena de abril la anunciada rebaja fiscal de 400 euros por contribuyente. El ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, explicó ayer que dicha medida se articulará como una deducción en la cuota del impuesto de la renta (IRPF), a fin de que quede consolidada y tenga carácter permanente de cara a próximos ejercicios. Tendrá efecto retroactivo desde el pasado 1 de enero; su efecto se notaría a partir de las nominas de junio.
En la práctica, se producirá una reducción proporcional en las retenciones a cuenta del IRPF que las empresas hacen en las nominas de sus empleados. Para el resto de los contribuyentes, como los autónomos, el Ministerio aún estudia la fórmula para hacerles llegar ese dinero a través de una tributación menor. En el caso de los pensionistas, será la Seguridad Social la que practique el descuento correspondiente en la parte de esas prestaciones que retiene para Hacienda.
De esta forma, para un asalariado normal, su nómina crecería este año en unos 57 euros mensuales (al tener que prorratear la rebaja en menos meses) y el que viene en cerca de 33 euros. Con ello, "mejorará la renta disponible de las familias, lo que será positivo para afrontar el pago de las hipotecas y los mayores precios", dijo Solbes.
No obstante, y salvo cambio de última hora, de esta rebaja fiscal de 400 euros no se beneficiarán aquellos ciudadanos que, por disponer de las rentas más bajas, no alcanzan el mínimo obligatorio para tener que tributar el IRPF. Por eso, el número de afectados por la misma sería de unos 15 millones de contribuyentes, entre ellos dos millones de autónomos.












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